LECCIÓN 8 ~ SÁBADO 23 DE FEBRERO DE 2008

EL PODER TRANSFORMADOR DE LA PALABRA

INTRODUCCIÓN

§ “La Palabra hace humilde al orgulloso, manso y contrito al perverso, obediente al desobediente. Los hábitos pecaminosos, naturales para el hombre, están entretejidos con las prácticas diarias; pero la Palabra corta las concupiscencias carnales; discierne los pensamientos y las intenciones de la mente; separa las coyunturas y los tuétanos cortando las concupiscencias de la carne y haciendo que los hombres estén dispuestos a sufrir por su Señor (MS 42, 190l)” ( Ellen G. White, Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, tomo 7, Pág. 940).

1. ¿A quién fue dada la promesa cuando el antiguo Israel fue descalificado debido a su incredulidad? Hebreos 4:5-7.

   “El hijo que durante un tiempo rehusó obedecer la orden de su padre no fue condenado por Cristo, ni tampoco alabado. Las personas representadas por el primer hijo, que rehusó obedecer, no merecen alabanza por tal actitud. Su franqueza no debe ser considerada como una virtud. Santificada por la verdad y la santidad, ella los haría intrépidos testigos de Cristo; pero usada como lo es por el pecador, es insultante y desafiante, y se aproxima a la blasfemia. El hecho de que un hombre no sea hipócrita, no mengua en absoluto su condición de pecador. Cuando las exhortaciones del Espíritu Santo llegan al corazón, nuestra única seguridad reside en responder a ellas sin demora. Cuando llega el llamamiento: ‘Ve hoy a trabajar en mi viña’, no rechacéis la invitación. ‘Si oyerais su voz hoy, no endurezcáis vuestros corazones’. Es peligroso demorar la obediencia. Quizá no oigamos otra vez la invitación” (Palabras de Vida del Gran Maestro, Pág. 224).

2. Si el antiguo Israel encontró su reposo en Canaán, ¿por qué se hizo otro llamado para entrar en el reposo de Dios, en la profecía de los Salmos? Hebreos 4:8; Salmo 95:7,8.

3. ¿Qué esperanza había para el pueblo de Dios en la antigüedad? Hebreos 4:9.

4. ¿Qué debe lograr cada ser humano en esta vida para poder entrar en el reposo de Dios? Hebreos 4:10.

   “El reposo que aquí se menciona es el reposo de la gracia que se obtiene siguiendo la prescripción ‘Trabaja diligentemente’. Los que aprenden de Jesús su humildad y mansedumbre, encuentran reposo en la experiencia de practicar las lecciones de Cristo. No se obtiene reposo en la indolencia, el egoísmo y la búsqueda de placeres. Los que no están dispuestos a dar al Señor un servicio fiel, ferviente y amante, no encontrarán reposo espiritual ni en esta vida ni en la venidera. El trabajo diligente es lo único que produce paz y gozo en el Espíritu Santo: felicidad en esta tierra y gloria en el más allá.

    “Por lo tanto, trabajemos. Hablemos con frecuencia palabras que fortalezcan e inspiren a los que oyen. Somos demasiado indiferentes en cuanto a nuestra relación mutua. Olvidamos que nuestros colaboradores necesitan con frecuencia palabras de esperanza y ánimo. Cuando uno esté en dificultades, id a él y habladle palabras de consuelo. Esta es verdadera amistad (MS 42, 1901)” (Ellen G. White, Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, tomo 7A, Pág. 370).

5. ¿Cuán preparados deben estar todos los cristianos para entrar en el reposo de Dios? Hebreos 4:11.

   “La Biblia no reconoce a un creyente que sea ocioso, por elevada que sea su profesión. Habrá ocupación en el cielo. Los redimidos no estarán en un reposo ocioso. Queda un reposo para el pueblo de Dios, pero es un reposo que se halla en un servicio de amor (Carta 203, 1905)” (Ellen G. White, Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, tomo 3, Pág. 1183).

6. ¿Dónde se encuentra la descripción original del reposo divino? Hebreos 4:4; Génesis 2:2.

7. ¿Cuántos seres están sujetos a la constante vigilancia de Dios? Hebreos 4:13.

   “Atañe al interés eterno de cada uno el escudriñamiento de su propio corazón y que se mejore cada facultad dada por Dios. Recuerden todos que no hay un motivo en el corazón de hombre alguno que el Señor no vea claramente. Los motivos de cada uno se pesan tan cuidadosamente como si el destino del instrumento humano dependiera de ese resultado. Necesitamos relacionarnos con el poder divino para que aumente nuestra clara comprensión y nuestro entendimiento de cómo razonar de causa a efecto. Es preciso que cultivemos las facultades de comprensión haciéndonos participantes de la naturaleza divina, por haber huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. Considere cada uno cuidadosamente la solemne verdad: Dios en el cielo es verdadero, y no hay un solo designio, por intrincado que sea, ni un solo motivo, por más cuidadosamente que se haya ocultado, que Él no comprenda claramente. Él lee las maquinaciones secretas de cada corazón. Los hombres pueden tramar planes siniestros para el futuro, y pensar que Dios no los entiende; pero en aquel gran día cuando se abran los libros y cada hombre sea juzgado por las cosas escritas en los libros, esos hechos aparecerán tal como son. . . .

    “El Señor ve y comprende toda falta de honradez al trazar planes, toda apropiación ilícita, de propiedades o recursos, del grado que fuere; toda injusticia en el trato del hombre con sus prójimos... [se cita Dan. 5: 27] (RH 8-3-1906)” (Ellen G. White, Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, tomo 3, Pág. 1178).

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