REFLEXIÓN PARA EL MES DE MAYO DE 2007

"CUANDO TODOS TE DEN LA ESPALDA"

    Es posible que en algún momento de tu vida, por alguna razón o circunstancia te sientas solo, olvidado, marginado, como si ninguna persona se interesara por tí. Ese momento puede ser difícil y aun fatal, donde muchos toman el camino equivocado (alcohol, drogas, suicidio, etc.); pero para que puedas enfrentar con éxito este momento, en esa hora de soledad quiero que recuerdes siempre los hombres y mujeres ejemplares de la Biblia.

* En Lucas 15:11-32 tenemos la parábola del Hijo Pródigo. Mientras el joven tuvo dinero, estaba rodeado de muchos llamados amigos y amigas, solo para sacar provecho, pero cuando cambió su situación y se quedó pobre, todos le dieron la espalda, y nadie le extendió una mano de ayuda. Sumido en la desesperación y la soledad tomó la más noble decisión, de volver al hogar (a Dios) donde fue recibido con gran gozo recuperando la felicidad perdida.

* En génesis 37:18-28, tenemos el caso de José. Este Joven bondadoso estaba siempre tratando de servir en favor de los demás, buscando el bienestar de los suyos, obteniendo como recompensa de que todos le dieran la espalda y lo vendieran como esclavo. En esa terrible hora tuvo que hacer una decisión imprevista, pero urgente y necesaria e hizo la mejor; ser fiel a Dios dondequiera y ante cualquier circunstancia. Su espíritu de abnegación y servicio siempre le dieron éxito, aunque con el mismo resultado, todos le daban la espalda, por ello fue calumniado y enviado injustamente a la cárcel. Esa disposición de servir en favor de los demás le ofreció la oportunidad en la misma cárcel, siendo apreciado por los mismos prisioneros. En esa condición el mal amigo y compañero copero se olvidó de él y le dió la espalda cuando fue restaurado a su puesto; pero José mantuvo firme su fe y confianza en Dios cumpliendo fielmente cada día con su deber, hasta aquel sorpresivo día que fue sacado de la cárcel, llevado ante el rey y por fin nombrado como el primer ministro de la nación de Egipto, pagando con bien y benevolencia a sus propios enemigos, salvando de la muerte por hambre a aquellos que le dieron la espalda.

    Amigo (a) puede ser que tu propia familia, iglesia, vecinos o la sociedad, te den la espalda, no importa si alguna ves tienes que beber este amargo cáliz. Si tomas la decisión como José podrás decir con el salmista: "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú, estarás conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento" salmo 23:4 El apóstol Pablo testifica: " ...todos me desampararon...pero el Señor estuvo a mi lado" 2º Timoteo, 4:16-17. Sí, el Señor de Pablo es mi Señor y tú Señor, el que se ha comprometido estar a nuestro lado todos los días hasta el fin.

Que Dios te bendiga y te guarde en la hora de soledad, son nuestros deseos y oraciones.

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