REFLEXIÓN PARA EL MES DE JUNIO DE 2007

"NUNCA DEJES DE DAR"

   “Más bienaventurado es dar que recibir” Hechos 20:35.

   Dar, no solo se refiriere al dinero, cosas u objetos, porque para ello siempre existen personas que dan.  Esta vez me refiero en forma especifica a dar: “Amor”, “Amar”; no al sentimentalismo de la pasión humana, sino al verdadero principio del cielo, “Amar”- darse, entregarse, como dice el poeta: amar, amar, es entregarse en alma y cuerpo por la humanidad.

   El amor que proviene de la presencia de Cristo en el corazón humano, es la más exquisita fragancia que puede emitir la persona en toda circunstancia, por ejemplo: la menta tiene un aroma específico que cuando uno lo toma entre las manos y lo fricciona aumenta más su aroma, en otras palabras, mientras mas lo estrujas (oprimes), más olorosa se vuelve y percibimos mejor su refrescante aroma.

   En la vida de Jesús encontramos ese mismo principio de vida, había sido llevado injustamente a juicio, lo azotaron cruelmente y le colocaron una corona de espinas que le hicieron sangrar la frente. En esa condición fue llevado al calvario y clavado en la cruz. Suspendido en ella, completamente herido, magullado, maltratado, y agonizante, emite la fragancia de su amor incomparable diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben los que hacen”. Ves, cuan importante es amar aun en los momentos más dolorosos de la vida; de allí que el Apóstol escribiera: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” Juan 3:16. Su amor fue manifestado en favor de todo ser viviente sin excepción; por ejemplo: tomemos cualquier árbol que da fruta ya se manzana, pera, melocotón, higo, naranja, mandarina, etc. Cualquiera de ellos cumple con el propósito, que es, dar fruto para alimentar ya sea a las aves, animales o al hombre, no importa si la persona es adultera, idólatra, ladrona, estafadora, o integra, etc. El árbol permite que su fruto sea tomado para beneficiar a cualquiera sin ver su condición, de igual manera todos pueden disfrutar debajo de su sombra, ya sean animales limpios o inmundos, personas sobrias o embriagadas, a cualquiera que se aproxime le brinda la frescura de sus ramas, porque en ellas esta el principio divino de dar y siempre dar para el bien de los demás, pero lo opuesto de dar es retener o desear todo para si, ese elemento que surgió en el corazón de Lucifer, se ha implantado en nuestra naturaleza humana, en todo lugar, desde los más pequeños hasta los más ancianos oímos decir: “Tú no me quieres”, o sea, si me quieres dame esto, aquello, lo otro, etc. Siempre estamos esperando recibir y recibir de los demás y ¿cual es el resultado?: rencor, separación, división, divorcios, etc. Ahora hagamos la pregunta ¿Cuál es mi estado o condición? ¿Estoy dispuesto a dar (amar) y siempre dar (amar) como la menta, los árboles frutales o el mismo Señor Jesucristo? o al contrario solo espero recibir y recibir, sin dar nada a cambio como es el deseo de Satanás.

   De allí esta reflexión: “Nunca dejes de dar o nunca dejes de amar porque la escritura dice: el que no ama (da) no conoce a Dios”.

¡Nunca dejes de amar!

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